
EEUU destina 54.000 millones a drones: lo que debes saber
EE.UU. ha anunciado que para el año fiscal 2027 destinará 54.000 millones de dólares a drones y sistemas de guerra autónoma, dentro de un presupuesto total de defensa de 1,5 billones.
Esa partida de 53.600 millones supera el gasto total de defensa de Ucrania, Corea del Sur e Italia. La gestión la hará el Defense Autonomous Warfare Group (DAWG), que pasó de 226 millones en 2026 a casi 240 veces más en 2027.
El Pentágono reconoce que la mayor parte del dinero se usará para comprar tecnología ya existente, porque la evolución en el campo de batalla ocurre en semanas. Los drones iraníes Shahed, de unos 20.000 dólares cada uno, han demostrado poder saturar sistemas de defensa mucho más caros.
EE.UU. gastó 921.000 millones el año pasado y quiere aumentar un 50 % el gasto este año. La rapidez de los cambios en Ucrania obliga a replantear el modelo tradicional de adquisición de armamento.
El Congreso todavía debe aprobar el presupuesto, y aunque se invierta tanto, la velocidad de evolución tecnológica plantea dudas sobre si el dinero será suficiente para mantener la superioridad.
por qué EE.UU. apuesta 54.000 millones a los drones
El nuevo presupuesto de defensa para 2027 incluye 54.000 millones destinados exclusivamente a drones y tecnología autónoma. Esa cifra supera el gasto total de defensa de países como Ucrania, Corea del Sur e Italia, lo que muestra la prioridad que el gobierno estadounidense otorga a estas armas.
La agencia encargada, DAWG, recibió 226 millones en 2026 y verá su presupuesto multiplicado casi 240 veces, reflejando la urgencia de adaptarse a la nueva forma de guerra.
el dron Shahed: barato pero letal
Los Shahed, drones iraníes de alrededor de 20.000 dólares cada uno, han demostrado que pueden saturar sistemas de defensa que cuestan cientos de veces más. EE.UU. ha realizado ingeniería inversa de este modelo para incorporarlo a su propio arsenal, demostrando que la efectividad supera al origen del diseño.
Estos cuadricópteros han derribado tanques y vehículos blindados de millones de euros, lo que los convierte en una pieza clave del nuevo enfoque militar.
el dilema de la obsolescencia rápida
El Pentágono admite que la mayor parte del dinero se gastará en tecnología ya disponible, porque la evolución en el campo de batalla ocurre en semanas, no en años. Comprar en masa lo que funciona hoy garantiza disponibilidad mañana, pero también corre el riesgo de quedar obsoleto rápidamente.
Si se espera a desarrollar la solución perfecta, se corre el peligro de llegar demasiado tarde, una situación similar a la de las empresas tecnológicas que deben invertir en infraestructura que pronto quedará superada.
