
descubren un fósil de crinoides con tejido blando de 450 millones de años
Un equipo de paleontólogos ha encontrado el segundo fósil de crinoide con tejido blando conservado, datado en unos 450 millones de años. El ejemplar, llamado Dendrocrinus simcoensis, estaba guardado en un pequeño museo de Montreal, Quebec.
Este hallazgo es una auténtica rareza: la preservación de tejidos blandos en fósiles ocurre “uno en un millón”. Los científicos explican que el animal murió y quedó sepultado rápidamente bajo una capa fina de barro, lo que bloqueó el oxígeno y permitió que los minerales recubrieran y fosilizaran los tejidos antes de que se descompusieran.
Entre los tejidos preservados se encuentran los pies tubulares del crinoide, unas estructuras parecidas a plumas que usaba para capturar alimento y orientarse en las corrientes marinas. Analizando estos pies, los investigadores pueden inferir cómo se alimentaba y se movía este antiguo habitante del mar.
Comparando el fósil con crinoides actuales, los científicos creen que este ejemplar del Paleozoico se comportaba de forma muy distinta a sus parientes modernos, lo que aporta pistas sobre la evolución de los ecosistemas marinos a lo largo de cientos de millones de años.
un hallazgo que parece sacado de una película
Imagínate encontrar un fósil con piel, ojos o incluso órganos internos intactos. Eso es lo que ha ocurrido con este crinoide: su tejido blando se ha conservado durante 450 millones de años, algo que ocurre sólo una vez en un millón de casos.
cómo se congeló el tiempo bajo el barro
El crinoide murió y quedó cubierto rápidamente por una capa muy fina de lodo. Esa capa impidió la llegada de oxígeno y permitió que los minerales se depositaran sobre los tejidos, “congelándolos” antes de que se desintegraran.
Este proceso es la clave para que los pies tubulares del animal se hayan preservado, ofreciendo una ventana única a su forma de vida.
qué nos dice este fósil sobre los mares del pasado
Al comparar el fósil con crinoides vivos, los científicos descubren que sus hábitos de alimentación y movimiento eran muy diferentes, lo que ayuda a entender cómo evolucionaron los ecosistemas marinos desde el Paleozoico hasta hoy.
Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento de los crinoides, sino que también muestra cómo la vida en el mar ha cambiado a lo largo de cientos de millones de años.
