descubre la 'little suecia' de palma: cómo los suecos están cambiando santa catalina

descubre la 'little suecia' de palma: cómo los suecos están cambiando santa catalina

  • LunaVortex
  • Abril 8, 2026
  • 2 minutos

En el barrio de Santa Catalina, en Palma de Mallorca, cada vez son más los suecos que se instalan, hasta el punto de que muchos lo llaman la little suecia.

Los vecinos de toda la vida, como Antoni, de 79 años, ya apenas reconoce a sus antiguos vecinos: “mallorquines quedan pocos”, comenta mientras recorre calles llenas de escaparates con carteles en sueco, inglés y alemán.

Esta oleada escandinava ha disparado los precios: el metro cuadrado en la zona pasa de 2.385 € hace diez años a 6.200 € hoy, un aumento del 14,3 % interanual. El alquiler también sube, con 19,7 € por m², un 5,6 % más que el año anterior; el piso más barato cuesta 1.100 € al mes por 50 m².

Según datos oficiales, las Islas Baleares son la comunidad española con mayor proporción de residentes extranjeros, el 29,3 % de su población nació fuera de España, frente al 25,7 % de Madrid.

Los locales tradicionales desaparecen poco a poco y aparecen nuevas inmobiliarias y comercios orientados al mercado nórdico, lo que convierte a Santa Catalina en un ejemplo claro de cómo la llegada de capital del norte de Europa transforma la vida urbana.

¿por qué santa catalina se ha vuelto una “little suecia”?

Los suecos llegan atraídos por el clima, la calidad de vida y los precios más bajos que en su capital. En Estocolmo, un café cuesta 5‑6 €, mientras que en Palma el mismo placer vale menos, lo que hace que el barrio resulte "barato" para ellos.

el impacto en los precios de la vivienda

El precio del metro cuadrado ha subido de 2.385 € a 6.200 €, y el alquiler pasa a 19,7 € por m², un incremento del 5,6 %. Un apartamento de 50 m² se alquila por 1.100 € al mes, y un estudio de 38 m² por 1.150 €.

¿qué piensan los vecinos de toda la vida?

Antoni, de 79 años, dice que "mallorquines quedan pocos". Otros como Raúl recuerdan que sus amigos de la infancia ya no viven allí y que la presión de los compradores escandinavos hace que los precios se disparen.