
descubre la flota fantasma rusa que ronda Canarias cada semana
Según el último informe de seguridad nacional, la Armada ha detectado cerca de 50 buques semanales que forman la llamada flota fantasma rusa en las aguas de Canarias, el mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar.
Estos barcos no navegan bajo bandera rusa, sino bajo banderas de conveniencia y seguros opacos. Su misión oficial es transportar petróleo ruso, venezolano e iraní hacia Asia, esquivando las sanciones internacionales.
Los cables submarinos son críticos: transportan aproximadamente el 99 % del tráfico de internet, incluyendo datos financieros y militares. España es un punto clave en las rutas que conectan Europa con América y África, por lo que cualquier daño podría provocar una crisis inmediata.
España ha reforzado la vigilancia con el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) de la Guardia Civil, patrullas de la Armada y coordinación con la Agencia Europea de Seguridad Marítima, aunque el marco legal limita la capacidad de intervención preventiva.
¿por qué aparecen 50 buques rusos cada semana?
La flota fantasma utiliza banderas de conveniencia para ocultar su origen y evitar inspecciones. Su objetivo es mover petróleo sin que las sanciones lo frenen, y lo hacen pasando cerca de Canarias, una zona estratégica para el tráfico marítimo.
Esta actividad forma parte de la estrategia de guerra híbrida rusa, que busca presionar sin desencadenar un conflicto abierto.
el peligro invisible de los cables submarinos
Los cables submarinos llevan el 99 % de los datos de internet. Un sabotaje físico, un ciberataque o incluso un accidente de uno de estos buques podría cortar comunicaciones esenciales y afectar a sistemas financieros y militares.
Los países bálticos ya han alertado sobre intentos de interferir GPS y dañar infraestructuras energéticas, lo que muestra que la amenaza es real.
qué está haciendo españa para vigilar la flota fantasma
El SIVE permite detectar y seguir en tiempo real embarcaciones sospechosas. Además, la Armada despliega patrullas oceánicas y colabora con la Agencia Europea de Seguridad Marítima.
Aunque la vigilancia ha mejorado, el informe advierte que los medios de detección no están acompañados de una capacidad de respuesta suficiente, y la legislación internacional limita la intervención preventiva.
