
descubre cómo España transforma la basura electrónica en metales valiosos
Europa genera unos 16.000 millones de euros al año en basura electrónica, pero gran parte de ella termina en vertederos sin aprovechar los minerales que contiene.
En España se tiran casi 930.000 toneladas de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) al año, lo que sitúa al país como el sexto mayor generador del continente, y menos de la mitad se recicla.
El CSIC ha inaugurado en Madrid la primera planta piloto europea con un horno de lanza sumergida que supera los 1.200 °C, capaz de fundir la basura electrónica y extraer cobre, oro, plata y platino de forma limpia y eficiente.
Esta iniciativa responde a la Ley de Materias Primas Críticas de la UE, que exige que al menos el 25 % de los materiales críticos provengan del reciclaje para 2030, y busca evitar que se pierdan unos 19.000 millones de dólares al año por una gestión inadecuada.
el horno que convierte la basura en oro
El nuevo horno de lanza sumergida inyecta oxígeno y combustible directamente en el baño fundido, creando una turbulencia que acelera las reacciones químicas y mejora la eficiencia energética.
Con temperaturas superiores a 1.200 °C se funden los residuos y los metales pesados como el cobre, el oro, la plata y el platino se separan por densidad, quedando la escoria flotante.
cuánto vale la basura electrónica en Europa
Según la ONU, el valor económico mundial de los 62 millones de toneladas de e‑waste es de 91.000 millones de dólares al año. De esa cifra, Europa produce 13 millones de toneladas, lo que implica una pérdida estimada de 19.000 millones de dólares (unos 16.340 millones de euros) por no reciclar.
En 2022, Europa generó 17,6 kg de RAEE por habitante, pero solo se recuperaron 7,3 kg, dejando una gran oportunidad económica sin explotar.
el gran obstáculo: la recogida
El 46 % de los RAEE se pierde antes de llegar a cualquier instalación de reciclaje, principalmente por una recogida deficiente y por la mezcla con residuos orgánicos.
Sin una mejora en la recolección, incluso la tecnología más avanzada, como el horno del CSIC, no podrá alcanzar su máximo potencial.
