
Descubre el albaicín secreto de La Mancha en Campo de Criptana
En el corazón de La Mancha, hay un pueblo que guarda un secreto: un albaicín igual de bonito que el de Granada. Campo de Criptana es un lugar donde la historia y la belleza se unen en un barrio en cuesta con calles estrechas y molinos que parecen gigantes.
El albaicín de Campo de Criptana es un tesoro escondido, un lugar donde la arquitectura árabe y cristiana se mezclan en un entorno único. Las calles empedradas, las casas encaladas y los molinos que dominan el paisaje crean un ambiente mágico.
Un barrio con historia
El albaicín de Campo de Criptana tiene una historia que se remonta al siglo XVI, cuando era un puñado de casas labriegas. Con el tiempo, el barrio creció y se convirtió en un entramado de calles estrechas y casas cueva que se excavaban en la roca.
La Fuente del Moco es uno de los lugares más emblemáticos del barrio, una fuente que siempre ha despertado sonrisas en los vecinos. La historia cuenta que los pequeños acudían a beber agua fresca tras la clase y que, en invierno, acababan con los mocos congelados.
Los gigantes de La Mancha
El albaicín se asienta a los pies del Cerro de la Paz, un monte donde se encuentran los molinos que dan fama a Campo de Criptana. Estos gigantes de madera, con sus aspas que giran con el viento, son una estampa icónica de la villa manchega.
De los molinos, tres son originales: el Sardinero, el Infanto y El Burleta. Conservan su maquinaria intacta y son patrimonio vivo de la región.
Un pueblo que se descubre paso a paso
Abandonar el albaicín no significa despedirse del encanto de Campo de Criptana. El descenso hacia el centro urbano es un paseo que huele a historia, con lugares como la Fuente del Caño, restaurada con mimo, y la Plaza Mayor, que surge como centro de reunión.
