
el dentista neandertal: cómo trataban las caries hace 60 000 años
Imagina que tu dentista vive en una cueva y su mejor herramienta es un punto de piedra afilado. Así era la dentista neandertal que, hace unos 59 000 años en Siberia, tuvo que tratar una cavidad enorme en una muela.
Los arqueólogos encontraron la muela, llamada Chagyrskaya 64, con una gran zona dañada que no coincide con la forma natural del pulpo dental. En sus paredes internas aparecen rayas paralelas y surcos en V, marcas que sólo puede producir un instrumento de piedra giratorio. Al reproducir esas marcas con un perforador de piedra en dientes modernos, confirmaron que se trató de una intervención dental real, realizada mientras la persona seguía masticando.
El análisis mostró una desmineralización extensa alrededor de la cavidad y una hendidura que parece haber sido hecha con un palillo dental, lo que sugiere que el neandertal sufría dolor y buscó aliviarlo. Este hallazgo es la primera prueba de un tratamiento invasivo de caries fuera del Homo sapiens y abre la puerta a nuevas preguntas sobre la medicina prehistórica.
¿cómo lograron taladrar una muela sin anestesia?
Los rastros en la muela revelan rayas lineales paralelas y surcos en V con bases corrugadas, típicos de una herramienta de piedra que gira rápidamente. Los investigadores recrearon esas marcas usando un perforador de piedra en dientes actuales, demostrando que la técnica era viable aunque dolorosa.
La ausencia de anestesia –que no aparecería hasta hace 60 000 años– significa que el paciente debió soportar un dolor intenso mientras el neandertal (o alguien más) manipulaba la herramienta.
¿qué nos dice este hallazgo sobre la inteligencia neandertal?
El hecho de identificar la fuente del dolor y removerla mediante una intervención mecánica indica un razonamiento causal avanzado. Además, si otro neandertal realizó el procedimiento, se trata de un acto de cuidado y cooperación, mostrando empatía y habilidades técnicas.
Esta capacidad de planificar una acción dolorosa a largo plazo revela un nivel de inteligencia que va más allá del arte simbólico tradicionalmente asociado a los neandertales.
¿qué misterios quedan sin resolver?
¿Quién realizó la perforación? ¿Fue auto‑tratamiento o ayuda de otro individuo? La posición posterior de la muela sugiere que sería muy difícil alcanzarla con las propias manos.
Los científicos también quieren saber si, tras taladrar, la cavidad se rellenó con algún tipo de resina o planta medicinal para evitar infecciones. Estas preguntas podrían cambiar nuestra visión de la medicina prehistórica neandertal.
