
Curiosity enfrenta la crisis de su rueda central derecha: ¿sobrevivirá la amputación mecánica?
Curiosity enfrenta una avería crítica en su rueda central derecha después de 13 años de exploración en el cráter Gale. Las imágenes más recientes revelan aluminio rasgado y componentes internos visibles, señal de un desgaste que supera con creces los dos años de vida útil previstos. Desde 2013 la misión ha monitoreado la fatiga de las ruedas, aplicando rutas más suaves y una actualización de software en 2017 para reducir la presión sobre el terreno rocoso. Ahora la NASA estudia una posible “auto‑amputación” de la sección dañada, una maniobra probada en la réplica Scarecrow en la Tierra, para mantener operativo al rover.
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¿Puede Curiosity sobrevivir a una amputación mecánica?
Las últimas fotografías enviadas desde Marte muestran la rueda central derecha con el aluminio desgarrado y los ejes internos expuestos, una condición nunca vista en una misión de larga duración. Los ingenieros de la NASA describen el daño como “crítico”, pues la pérdida de material compromete la integridad estructural y la transmisión de torque al vehículo.
Ante este escenario, la agencia ha activado protocolos de contingencia que incluyen redirigir el rover hacia terrenos más blandos y ajustar la presión de las ruedas mediante software. Sin embargo, si la degradación avanza, la única alternativa viable sería separar la sección más dañada, convirtiendo la rueda en un anillo funcional capaz de seguir impulsando al Curiosity sobre el suelo marciano.
Los secretos de la rueda dañada que ponen a prueba a la NASA
Desde 2013, Curiosity ha registrado señales de fatiga en sus ruedas tras cruzar lechos de rocas afiladas y guijarros. Cada paso incrementó la abrasión, obligando al equipo a cambiar la ruta hacia áreas con rocas más blandas cerca del monte Sharp. En 2017, una actualización de software introdujo un algoritmo que modula la velocidad de cada rueda para minimizar la carga sobre los puntos vulnerables.
A pesar de estas medidas, el desgaste continuó y la exposición del aluminio ahora revela componentes internos que podrían quedar atrapados o dañados si la rueda sigue girando. Los científicos de la NASA advierten que una rotura completa podría arrastrar cables críticos, comprometiendo la capacidad de comunicación y energía del rover, lo que justifica la evaluación de una amputación controlada.
Pruebas en la Tierra: cómo Scarecrow simula la cirugía marciana
Para anticipar una posible amputación, la NASA construyó Scarecrow, una réplica a escala de Curiosity equipada con ruedas idénticas. En instalaciones terrestres, los ingenieros ejecutaron la llamada “maniobra de giro y grito” y la “pata de paloma”, técnicas diseñadas para atrapar la zona dañada y forzar una rotura controlada mientras el resto del vehículo mantiene la tracción.
Los resultados mostraron que la rueda podía quedar reducida a un anillo resistente, capaz de girar y soportar la presión del suelo marciano sin perder estabilidad. Sin embargo, los ensayos también revelaron riesgos de daño a los cables internos y a los sensores de posición, factores que la misión deberá sopesar antes de autorizar una intervención definitiva en el planeta rojo para el Curiosity.
