
La crisis del aluminio se dispara por el cierre de Ormuz
La economía mundial se enfrenta a una crisis sin precedentes en el mercado del aluminio debido al cierre del Estrecho de Ormuz. La región del Golfo Pérsico, que concentra una capacidad de fundición de 7 millones de toneladas métricas anuales, se encuentra en el epicentro de un conflicto bélico.
El aluminio es fundamental para industrias vitales como el transporte, la construcción y el empaquetado. Sin embargo, el cierre del Estrecho de Ormuz no tiene una solución fácil, ya que no existen otras rutas marítimas con una capacidad similar.
El impacto en la industria del aluminio
El cierre del Estrecho de Ormuz ha provocado un cuello de botella logístico que afecta a la producción de aluminio en todo el mundo. La prima física de los lingotes de extrusión de aluminio se ha más que duplicado desde el inicio de la guerra, pasando de 530 dólares a 1.100 dólares por tonelada métrica.
El mercado ha reaccionado con pánico, y los precios en la Bolsa de Metales de Londres han alcanzado un máximo de cuatro años, llegando a los 3.672 dólares por tonelada a mediados de abril.
La crisis se agudiza
El déficit estructural inminente en el mercado del aluminio es alarmante. Mercuria estima que el mercado se enfrentará a un déficit mínimo de 2 millones de toneladas de aquí a finales de año, una cifra que supera la mitad de los inventarios globales visibles.
Occidente es particularmente vulnerable, ya que Estados Unidos importó casi el 22% de su aluminio de Oriente Medio el año pasado, mientras que Europa dependió de la región para el 18,5% de sus importaciones.
Los efectos a largo plazo
La crisis actual ha mutado en un choque entre dos bloqueos: la presión económica estadounidense frente a la capacidad de Teherán para 'hacer la guerra a la economía mundial'. A largo plazo, esta crisis acelerará la transición hacia los vehículos eléctricos y obligará a los países a rediseñar su seguridad energética.
