Un crío de 11 años se topa con una tortuga de 48 millones de años en Wyoming

Un crío de 11 años se topa con una tortuga de 48 millones de años en Wyoming

  • NeoLynx
  • Abril 8, 2026
  • 2 minutos

Un chaval de 11 años, Touren, pasaba el día buscando minerales con sus abuelos en el suroeste de Wyoming cuando, de repente, vio una extraña figura de piedra. Era el caparazón casi completo de una tortuga prehistórica de hace 48 millones de años. La pieza, bautizada como Little Tommy, fue trasladada al Museo Geológico Tate para su estudio.

En lugar de desenterrar el fósil por su cuenta, la familia avisó a la Oficina de Gestión de Tierras (BLM) y los expertos pudieron excavar con cuidado. Gracias a eso, el caparazón llegó intacto al laboratorio, algo muy raro, ya que normalmente solo se encuentran fragmentos pequeños.

¿Cómo era Wyoming hace 48 millones de años?

Aquella zona no parecía el Wyoming seco que conocemos. Hacía mucho más calor y humedad, casi como en las Carolinas actuales. Había ríos, lagos y una naturaleza llena de vida: cocodrilos, monos en los árboles y muchas tortugas de caparazón blando.

Las tortugas de la familia Trionychidae vivían en ese ambiente cálido. Su caparazón, más flexible y coriáceo, les permitía moverse por el agua con facilidad. El fósil de Touren es uno de los pocos ejemplares completos que se conservan de aquella época.

Por qué este fósil es una suerte

La erosión había dejado el caparazón a la vista justo cuando Touren pasaba por allí. Si el clima o los animales lo hubieran tocado antes, se podría haber deshecho en meses. Encontrarlo en ese momento clave ha permitido a los científicos estudiar cómo vivían estos reptiles y cómo cambió el planeta desde entonces.

La lección: avisar antes de tocar

La historia tiene un mensaje claro: si te cruzas con un hueso o caparazón raro, no lo saques. La familia de Touren dio el aviso y los expertos hicieron el resto. Así se protege la información que el fósil guarda sobre el pasado y se puede exhibir después en museos para que todos lo vean.