convierten arena del desierto y restos de madera en un nuevo hormigón sin cemento

convierten arena del desierto y restos de madera en un nuevo hormigón sin cemento

  • NeoLynx
  • Abril 12, 2026
  • 2 minutos

Investigadores de Japón y Noruega han conseguido convertir la arena del desierto en un material útil para construir. Mezclan esta arena muy fina con polvo de madera y, tras calentar y comprimir la mezcla, obtienen bloques duros sin usar ni una pizca de cemento.

El truco está en la lignina, una sustancia natural de la madera que, al calentarse, actúa como cola y une los granos de arena. El resultado es un material que ya cumple las normas japonesas para adoquines y aceras.

El problema hasta ahora era que la arena del desierto es tan fina que el hormigón normal se queda blandito; gracias a este método se puede aprovechar la inmensa cantidad de arena que hay en los desiertos sin seguir explotando ríos y playas.

Cómo se fabrica el nuevo hormigón ecológico

El proceso es sencillo: se mezclan arena del desierto y aserrín en partes iguales, se meten en una prensa que aplica mucha presión y se calientan a unos 180 grados. La lignina de la madera se derrite y actúa como pegamento natural.

Al no necesitar cemento se ahorran muchas emisiones de CO₂, ya que la producción de cemento es una de las industrias que más gases de efecto invernadero suelta.

Para qué sirve este material

Los ensayos demuestran que las piezas aguantan bien el paso de personas y vehículos ligeros, por lo que se pueden usar para:

  • Adoquines de aceras y plazas
  • Pavimentos peatonales
  • Bloques para pequeñas construcciones

Su resistencia no es tan alta como la del hormigón armado, así que de momento no sirve para rascacielos, pero sí para muchas obras en zonas desérticas.

Próximos pasos y desafíos

El equipo quiere probar a usar residuos agrícolas (como tallos de maíz o trigo) en vez de madera virgen, para que el material sea aún más barato y sostenible.

También deben comprobar cómo se comporta en climas fríos y húmedos antes de fabricarlo a gran escala. La meta es producirlo cerca de los desiertos para evitar transportes largos y abaratar costes.