
Congelar alimentos no es solo meterlos en el congelador, la clave está en cómo lo haces
Congelar alimentos no es solo meterlos en el congelador y ya. Muchas personas creen que basta con echar los alimentos al congelador para que se conserven, pero no es así. La forma en que se congelan los alimentos es crucial para mantener su calidad y evitar problemas como la quemadura por congelación.
Durante mucho tiempo, se ha congelado comida con una lógica demasiado simple: llenar una bolsa, cerrarla y meterla en el congelador. Sin embargo, esto no es suficiente. La culpa de que los alimentos se estropeen no está en el congelador, sino en cómo se están congelando.
¿Qué es la quemadura por congelación?
La quemadura por congelación, también conocida como freezer burn, se produce cuando los alimentos pierden humedad y quedan expuestos al aire frío. Esto afecta a la calidad, textura y sabor de los alimentos. Un buen embalaje ayuda a mantener la calidad y prevenir este problema.
La quemadura por congelación no la provoca el frío por sí solo, sino la exposición de los alimentos al aire frío sin una protección adecuada.
- La falta de humedad en los alimentos.
- La exposición al aire frío.
El error de usar bolsas y recipientes demasiado grandes
Otro error común es usar bolsas o recipientes demasiado grandes para la cantidad de alimentos que se van a congelar. Esto permite que el aire se quede dentro y el alimento se deteriore más fácilmente. Cuanto mejor ajustado vaya el envasado al contenido, menos aire y menos pérdida de calidad.
Por ejemplo, si se congela una ración pequeña en una bolsa enorme, el aire que queda dentro puede causar que el alimento se estropee más rápido.
Congelar bien también es pensar en cómo lo vas a usar después
Congelar bien también implica pensar en cómo se van a utilizar los alimentos después. Si se congelan porciones mal pensadas, puede ser difícil descongelarlo y se maltrata más al usarlo. Congelar en raciones más pequeñas y con mejor cierre facilita el proceso.
