China, la Estrategia Energética que Está Cambiando el Mundo

China, la Estrategia Energética que Está Cambiando el Mundo

  • IronFable
  • Marzo 25, 2026
  • 6 minutos

China ha estado preparando meticulosamente su estrategia energética durante años, y la actual crisis global está demostrando el éxito de esta planificación a largo plazo. Ante el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha provocado un aumento significativo en los precios del crudo, el gigante asiático se muestra imperturbable, gracias a una inversión masiva en energías renovables y una estrategia de autosuficiencia energética.

La visión del presidente Xi Jinping en 2021, de mantener el “cuenco de arroz energético” firmemente en manos chinas, marcó un punto de inflexión. Esta metáfora, tradicionalmente asociada a la soberanía alimentaria, se aplicó a la energía como una declaración de intenciones: China estaba decidida a prepararse para cualquier eventualidad.

Esta estrategia, impulsada por la iniciativa “Made in China 2025”, buscaba reducir la dependencia del petróleo y el gas extranjero. La transición hacia la electrificación masiva no fue solo una decisión ecológica, sino una necesidad estratégica para garantizar la seguridad nacional.

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¿Cómo está afectando la crisis energética global a la economía de los países asiáticos?

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha desencadenado un pánico logístico en Asia. Países como Filipinas han recortado jornadas laborales, Singapur ha fomentado el teletrabajo y Tailandia ha intervenido en los precios del diésel. La volatilidad del mercado global del crudo, impulsada por el aumento de los precios del barril de Brent por encima de los 100 dólares, es palpable.

Sin embargo, mientras que estos países luchan contra las consecuencias económicas, China observa la situación con una calma sorprendente. Esta resiliencia no es casualidad; es el resultado directo de una planificación estratégica a largo plazo, similar a la construcción de murallas para defenderse de invasiones históricas.

La estrategia de China se basa en la autosuficiencia energética y la diversificación de fuentes, con un enfoque particular en las energías renovables. Esta preparación ha permitido al país mantenerse firme ante la incertidumbre global y aprovechar oportunidades estratégicas como la compra de petróleo ruso a precios reducidos el año pasado.

¿Qué medidas ha tomado China para asegurar su suministro energético?

Ante la crisis, China ha implementado una serie de medidas para proteger su suministro energético interno. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma exigió a las empresas estatales de refinado suspender inmediatamente las exportaciones de gasolina y diésel para garantizar el abastecimiento doméstico.

Además, China está optimizando sus rutas de suministro terrestre a través de oleoductos hacia Rusia y Kazajistán. A pesar del bloqueo, el país continúa importando petróleo iraní mediante una flota de petroleros que operan al margen del sistema financiero estadounidense. Esta estrategia demuestra la capacidad de China para encontrar alternativas y mantener su autonomía energética.

La apuesta más ambiciosa de China es la inversión en energías renovables. En julio de 2024, el país alcanzó su objetivo de 1.200 GW de capacidad eólica y solar, seis años antes de lo previsto. Los vehículos de nueva energía ya representan más del 60% de las ventas totales de coches en China, consolidando la transición hacia un futuro energético más sostenible.

El papel clave de las infraestructuras y el almacenamiento energético en la estrategia china

China ha invertido fuertemente en megainfraestructuras para gestionar la intermitencia de las energías renovables. En 2025, aumentó su capacidad de almacenamiento por baterías en un 75%, demostrando su compromiso con la estabilidad del suministro.

La Administración Nacional de Energía está implementando reformas urgentes para crear un “mercado energético nacional unificado” capaz de gestionar la volatilidad inherente a un sistema energético dominado por las energías renovables. Además, China ha presupuestado 16.000 millones de dólares en 2026 para el almacenamiento de recursos, incluyendo la explotación de yacimientos en el desierto de Ordos y la extracción de uranio a partir del agua de mar.

La capacidad de China para gestionar su propio suministro energético es un factor clave en su creciente influencia geopolítica. La inversión en infraestructuras y tecnologías avanzadas como las baterías y los reactores nucleares le permiten navegar con éxito la crisis energética global, mientras que sus rivales tecnológicos luchan por acceder a las mismas tecnologías.

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta China en su camino hacia la independencia energética?

A pesar de sus avances, el “cuenco de arroz energético” de China aún presenta algunas fisuras. El país sigue dependiendo en gran medida del carbón para satisfacer sus necesidades energéticas, suministrando el 56% de su energía primaria en 2024 y manteniendo más de 300 plantas en construcción.

Aunque la inmensa oferta de carbón proporciona una “red de seguridad” ante las interrupciones de otras fuentes, la contaminación asociada a su uso es un problema ambiental significativo. Además, China depende de Japón para obtener líquidos fotorresistentes hiperespecializados necesarios en la litografía de chips. El nuevo plan quinquenal chino ha establecido un plazo de cinco años para romper esta dependencia.

La capacidad de China para superar estos desafíos determinará su éxito a largo plazo en su camino hacia la independencia energética. A pesar de estas dificultades, el país continúa invirtiendo en investigación y desarrollo para fortalecer su posición como líder mundial en tecnología energética. La apuesta por la soberanía energética se consolida como una prioridad estratégica fundamental.


Fuente: Xataka