de chef de millonarios a abrir su propio restaurante en madrid: la historia de amets

de chef de millonarios a abrir su propio restaurante en madrid: la historia de amets

  • LunaVortex
  • Abril 5, 2026
  • 3 minutos

diego siempre quiso tener su propio local. después de años cocinando para millonarios en yates y trabajar en cocinas con estrellas michelin, ha abierto amets en la calle del limón, un sitio pequeño y familiar donde sirve platos tradicionales con toques modernos y vinos que él mismo escoge.

de cocinar para billonarios a ser su propio jefe

antes de montar amets, diego se ganaba la vida como chef privado. cocinaba en yates de lujo para gente con mucho dinero y aunque le iba bien económicamente, no se sentía realizado. «te curte mucho», dice mientras sirve mesas en su nuevo local. ahora trabaja solo con una pequeña plantilla y decide todo: la carta, los vinos y el trato al cliente.

su paso por el basque culinary center y por restaurantes de tres estrellas como piazza duomo le dieron técnica, pero también le enseñaron que quería algo más personal. por eso eligió madrid, su ciudad, para abrir un sitio donde la gente pudiera comer bien sin pagar una fortuna.

una carta que cambia cada mes y siempre sabe a lo de siempre

en amets no hay menús largos ni platos imposibles de pronunciar. apuestan por una docena de referencias que cambian mensualmente. la idea es que todo esté rico y reconocible: chipirones en su tinta con un toque de chipotle, una sopa de cebolla con queso idiazábal o una txuleta que no se sirve como en los asadores, sino con ceniza de puerro y emulsión de avellana.

la estrella son los pescados, pero también hay carnes y hasta una crême brulée de calabaza que funciona como entrante. diego insiste: «quiero que la gente disfrute y repita, no que se aburra o se quede con hambre».

vinos raros a precio de amigo

si te gusta el vino, aquí vas a flipar. diego se declara friki del vino y selecciona botellas poco comunes pero a precios que no asustan. hay referencias internacionales y nacionales que cambian según lo que le apetezca compartir. además organiza catas y recibe a amigos para probar cosas nuevas, así que cada visita puede ser una sorpresa.

el local es pequeño, con una ilustración en la pared que reivindica sus raíces vascas y una carta que no pasa de los 45 euros de media. abre de martes a domingo, con horario partido los fines de semana para que puedas ir a comer o cenar sin problema.