
centro de datos de Georgia bebe 30 millones de galones de agua
En el barrio de Annelise Park, en Fayetteville (Georgia), los vecinos notaron que el agua salía con poca presión.
Resultó que el campus del centro de datos QTS, a unos 30 km al sur de Atlanta, estaba tomando agua del suministro del condado sin que nadie lo supiera.
Durante entre 4 y 15 meses, el centro consumió casi 30 millones de galones (113 millones de litros) sin pagar nada, usando dos conexiones industriales, una de ellas ni siquiera registrada.
Cuando el ayuntamiento descubrió el caso, le envió una carta el 15 de mayo de 2025 y le cobró cerca de 150 000 dólares. QTS pagó la factura y alegó que el consumo excesivo se debió a obras de construcción y a que el condado estaba cambiando a medidores inteligentes.
Todo esto ocurrió mientras Georgia sufría una sequía severa, con restricciones de riego y grandes incendios en el sur del estado.
El proyecto, llamado Excalibur, incluye 16 edificios que ocuparán 6,6 millones de pies cuadrados en 615 acres, y se espera que siga ampliándose hasta 2029.
¿por qué el centro de datos se convirtió en el mayor sediento del condado?
El campus de QTS instaló dos tomas de agua industriales, una sin notificar al suministro y la otra sin asociar a su cuenta. Así, el centro de datos pudo extraer 30 millones de galones sin que el contador registrara nada.
Mientras el condado cambiaba a medidores inteligentes, la fuga pasó desapercibida durante varios meses.
la sequía de Georgia y el impacto del consumo oculto
En esa época, Georgia enfrentaba una sequía calificada como severa a excepcional, con prohibiciones de riego y incendios forestales en el sur.
Los vecinos de Annelise Park recibían avisos para ahorrar agua, mientras el centro de datos consumía más agua que cualquier otro usuario del condado.
qué puede pasar si los centros de datos siguen creciendo sin control
Con más de 200 centros de datos en Georgia, muchos proyectos se aprueban antes de que las infraestructuras locales estén listas para soportar su demanda de agua y energía.
Si la tendencia continúa, otras comunidades podrían enfrentar facturas inesperadas y escasez de recursos, como ya ocurre en Fayetteville.
