
La cabra montés, un problema para la flora de la Sierra de Guadarrama
En la Sierra de Guadarrama, una especie que se creía extinta ha vuelto a poner en peligro el equilibrio de la flora. La cabra montés, reintroducida en 1989, ha visto su población crecer de manera exponencial hasta alcanzar los 6.100 ejemplares en 2023.
Sin embargo, esta superpoblación ha llevado a un desgaste alarmante en la flora protegida, como el acebo, el tejo y el guillomo. El sobrepastoreo y el ramoneo constante impiden la floración y fructificación de estas especies vegetales prioritarias.
El problema de la superpoblación
La ausencia de depredadores naturales ha permitido que la cabra montés se comporte como una población colonizadora sin equilibrio con el medio. Esto ha llevado a una densidad de 43,5 individuos por kilómetro cuadrado en áreas como La Pedriza y Cuerda Larga, lo que multiplica por cuatro la recomendación técnica.
El impacto ambiental es alarmante: el sobrepastoreo y el ramoneo constante impiden la floración y fructificación de especies vegetales prioritarias. Incluso la presencia de musgos y líquenes en las superficies rocosas disminuye por el tránsito constante de los animales.
Medidas de control
La administración madrileña ha intentado regular estas cifras mediante diversos planes, aunque con dificultades legales significativas. El traslado de ejemplares vivos a otros espacios naturales de España y Europa es una de las medidas que se han tomado.
Según los registros oficiales, entre 2015 y 2023 se trasladaron 630 animales a otros espacios naturales de España y Europa, incluyendo el Pirineo francés. Los últimos datos del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama reflejan que el censo de 2024 estima la población en 3.721 ejemplares.
Desafíos futuros
La Comunidad de Madrid trabaja en la creación de una reserva biogenética para asegurar la resistencia de la especie. Sin embargo, el desafío de encontrar un equilibrio entre la conservación de la especie y la salud del ecosistema sigue siendo crítico.
