Así terminó la prohibición de 30 años al pinball en Nueva York: la jugada que lo cambió

Así terminó la prohibición de 30 años al pinball en Nueva York: la jugada que lo cambió

  • NeoLynx
  • Marzo 31, 2026
  • 3 minutos

En la década de 1930, el carpintero Arthur Paulin creó una versión de la bagatelle con cristal que pronto se convirtió en un lucrativo negocio de pinball en Nueva York. El alcalde Fiorello LaGuardia, alegando que el juego era una forma de azar vinculada al crimen organizado, impulsó una campaña que culminó en la prohibición oficial el 21 de enero de 1942, confiscando unas 3.000 máquinas para reciclar su metal. La medida permaneció durante más de tres décadas hasta que, en 1947, la introducción de los flippers permitió demostrar que el pinball requería habilidad. El editor Roger Sharpe lo probó en el ayuntamiento y logró que se levantara la prohibición, cambiando la historia del juego en la Gran Manzana.

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El origen del pinball y su auge en la Gran Depresión

Durante la década de 1930, en plena Gran Depresión, el carpintero Arthur Paulin diseñó una versión de la bagatelle con cristal para su hija, que rápidamente se transformó en un negocio de pinball en los barrios de Nueva York. La máquina permitía la inserción de monedas y la devolución automática de la bola, lo que atrajo a niños y adultos por igual. Su popularidad creció tanto que pronto se instalaron cientos de unidades en salones y bares, convirtiéndose en una fuente de ingresos inesperada en tiempos de crisis.

La campaña de LaGuardia y la prohibición de 1942

El alcalde Fiorello LaGuardia percibió el pinball como una forma de juego de azar vinculada al crimen organizado y a la evasión escolar. En 1942 emitió una orden que prohibió su uso en la ciudad, justificando la medida con la necesidad de destinar el metal de las máquinas a la producción bélica durante la Segunda Guerra Mundial. La policía confiscó alrededor de 3.000 unidades, equivalentes a una quinta parte del total instalado, y las destruyó para obtener una tonelada de metal que sería reutilizada en armamento.

Los flippers y la revocación de la prohibición

Todo cambió en 1947 cuando se introdujeron los flippers, palas que permitían al jugador influir en la trayectoria de la bola. El editor y jugador Roger Sharpe aprovechó esta innovación para demostrar ante el ayuntamiento de Nueva York que el pinball ya no dependía exclusivamente del azar. Con una jugada precisa en la máquina El Dorado, logró que la bola alcanzara el carril central, convenciendo a los funcionarios de que el juego requería habilidad. Esa prueba obligó a levantar la prohibición, poniendo fin a más de tres décadas de restricción.