
Artemis II: el récord que deja atrás al Apolo 13 y lleva a los astronautas más lejos que nunca
La NASA acaba de hacer historia: cuatro astronautas han viajado más lejos que cualquier otro ser humano. A bordo de la nave Artemis II, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen han superado la marca del mítico Apolo 13 y se han colado a 406.777,9 kilómetros de la Tierra.
El momento clave ha sido la 1:07 hora de hoy, cuando la cápsula Orion ha alcanzado ese punto récord. Para que te hagas idea, es como dar casi diez vueltas al planeta seguidas. La anterior plusmarca, 400.171,5 km, pertenecía al Apolo 13 desde abril de 1970.
La aventura no acaba ahí: la tripulación ha entrado en la esfera de influencia lunar a 66.098 km del satélite y, tras un sobrevuelo de siete horas, pasará a solo 6.530 km de su superficie. Durante ese tiempo podrán observar el lado oculto de la Luna, algo que muy pocos humanos han visto con sus propios ojos.
El instante que emocionó al planeta
Cuando la consola confirmó el nuevo récord, la nave se convirtió en una fiesta. Abrazos, lágrimas y pañuelos de papel volaron por la cabina. Reid Wiseman enseñó con orgullo la pulsera que le regalaron sus hijas antes de despegar, mientras sus compañeros secaban sus ojos. La escena, retransmitida en directo, ha parado el corazón a más de uno en la Tierra.
La emoción era lógica: son los primeros en batir esa marca en más de cincuenta años y, además, lo hacen sin necesidad de una emergencia como la del Apolo 13.
40 minutos sin contacto con la Tierra
El siguiente reto llegará cuando Orion se esconda detrás de la Luna. Durante unos 40 minutos, la roca bloqueará las señales de radio y la nave quedará incomunicada. Será entonces cuando alcance su punto más cercano al satélite: 6.530 km. Una distancia tan corta que la Luna parecerá una pared gigante de fuera de la ventana.
Tras esa fase, la cápsula entrará en un eclipse: el Sol pasará detrás de la Luna y la tripulación podrá ver un eclipse solar invisible desde la Tierra. Un espectáculo reservado para cuatro privilegiados.
Viaje inteligente: la ruta que ahorra combustible
La misión sigue una trayectoria llamada retorno libre. Aprovecha la gravedad de la Tierra y de la Luna para impulsarse sin gastar casi combustible. Es como cuando te dejas caer en un columpio y vuelves a subir sin empujar: la física hace el trabajo duro.
Gracias a este sistema, la nave se encamina sola de vuelta a casa. Solo queda disfrutar del paisaje, tomar datos de la superficie lunar y prepararse para el regreso que, de momento, ya forma parte de la historia del espacio.
