la almeja japonesa: de filtro ecológico a amenaza en el tajo

la almeja japonesa: de filtro ecológico a amenaza en el tajo

  • LunaVortex
  • Mayo 16, 2026
  • 3 minutos

En 2021 se introdujo la almeja japonesa en el estuario del ríoTajo como una solución ecológica para filtrar mercurio, plomo y cadmio procedentes de la antigua actividad industrial.

La especie se adaptó tan rápido que hoy satura los estuarios portugueses, convirtiéndose en una especie invasora que alimenta un mercado negro de mariscos contaminados.

Alrededor de 1.400 mariscadores operan en la ribera sur del Tajo, capturando hasta 14 toneladas diarias de almejas con altos niveles de metales tóxicos. Las zonas más críticas son

  • Seixal
  • Barreiro
  • las inmediaciones del puente Vasco da Gama

El río Sado tiene una calidad «clase B», mientras que el Tajo está en «clase C», lo que exige procesos de depuración más complejos que Portugal no puede costear. Los traficantes falsifican documentos para hacer pasar la almeja del Tajo como si fuera del Sado y la transportan en furgonetas a los puertos de Vigo y Pontevedra.

Para combatir el fraude, investigadores de la Universidade de Aveiro han creado una técnica basada en la huella elemental de las conchas, un código químico que permite identificar su origen geográfico y evitar la venta ilegal.

¿cómo una almeja se volvió la peor pesadilla del tajo?

La almeja japonesa fue puesta en el río con la idea de que sus tejidos atraparan mercurio, plomo y cadmio. Sin embargo, su capacidad de adaptación superó cualquier previsión y hoy actúa como un reservorio de biotoxinas que amenaza la salud de la población.

el negocio negro: 14 toneladas diarias de almejas contaminadas

Unas 1.400 personas dedicadas a la recolección en la orilla sur del Tajo logran capturar alrededor de 14 toneladas al día. El producto se falsifica como procedente del río Sado y se envía en furgonetas a puertos como Vigo y Pontevedra, desde donde se distribuye por España y Europa.

detectando el fraude: la huella elemental que salva la comida

Los científicos de la Universidade de Aveiro utilizan la huella elemental de las conchas, una firma química única que actúa como un código de barras natural. Con este método, las autoridades pueden identificar si una almeja proviene del Tajo o del Sado, dificultando la falsificación.