
algoritmo de salud que perjudica a los kenianos
En Kenya se lanzó en octubre de 2024 la nueva Autoridad de Salud (SHA), que usa un algoritmo de aprendizaje automático para decidir cuánto deben pagar los ciudadanos por el seguro público.
El sistema evalúa el nivel de ingresos según cosas como el tipo de techo, los baños, el número de animales o el tamaño de la familia. Pero la investigación muestra que está sobrevalorando los ingresos de los hogares más pobres y subvalorando los de los más ricos.
Algunas familias reciben una prima que representa entre el 10 % y el 20 % de sus escasos ingresos. Un ejemplo citado es el de una madre soltera a la que se le cobró 3 500 chelines kenianos al mes, una cantidad que le cuesta mucho.
Quienes no pueden pagar la prima corren el riesgo de que les nieguen la atención médica o de recibir facturas hospitalarias enormes. El informe indica que personas gravemente enfermas han dejado de recibir tratamiento porque el sistema les exigía más de lo que podían pagar.
Más de 20 millones de personas están registradas en el SHA, pero solo alrededor de 5 millones pagan sus primas de forma regular. Los hospitales, a su vez, están acumulando déficits porque los reembolsos no llegan.
el algoritmo que cobra de más a los más pobres
El algoritmo de la SHA calcula la prima según datos como el material del techo o la cantidad de ganado. Sin embargo, está sobreestimando los ingresos de las familias más vulnerables, lo que lleva a que paguen primas que pueden llegar al 20 % de lo que ganan.
Una madre soltera, por ejemplo, tiene que desembolsar 3 500 chelines al mes, una suma que le obliga a elegir entre comer o ir al médico.
por qué los ricos pagan menos
Al contrario, el mismo sistema subestima los ingresos de los ciudadanos más acomodados, lo que les permite pagar menos de lo que les correspondería. Esto crea una gran desigualdad en el acceso a la salud pública.
las consecuencias reales en los hospitales
Con solo 5 millones de los 20 millones registrados pagando sus primas, muchos hospitales no reciben el dinero que les corresponde y terminan con déficits que afectan la calidad de la atención.
Los pacientes sin seguro privado que no pueden cubrir la prima pueden ser rechazados en los centros de salud o recibir facturas astronomicas, poniendo en peligro sus vidas.
