
¡Adiós a la publicidad chatarra! el sello chileno protege a los menores
El Congreso ha aprobado una propuesta para regular la publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, con 32 votos a favor, cuatro en contra y una abstención.
La medida incluye el sello chileno, un octágono negro con texto blanco que identifica productos alto en calorías, azúcar, grasas saturadas o sal. Será obligatorio en envases y cualquier tipo de publicidad, para que los consumidores los reconozcan al instante.
También se prohíbe la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años, y a menores de 18 años cuando la concentración sea igual o superior a 32 mg por 100 ml. La propuesta elimina la creación de una infraestructura pública de distribución, apostando a la colaboración con comunidades autónomas y el sector alimentario.
¿qué es el nuevo sello chileno y cómo te afecta?
El sello chileno es una etiqueta visual que advierte cuando un producto supera los límites de la OMS en calorías, azúcares, grasas saturadas o sal. Aparece como un octágono negro con texto blanco, fácil de reconocer en cualquier envase o anuncio.
Todos los fabricantes, distribuidores e importadores deberán colocarla, lo que permite a los consumidores decidir rápidamente si un alimento es saludable o no.
¡adiós a las energéticas para menores! conoce las nuevas reglas
A partir de ahora, la venta de bebidas energéticas está prohibida para jóvenes menores de 16 años. Además, cualquier bebida con una concentración de cafeína igual o superior a 32 mg/100 ml no podrá venderse a menores de 18 años.
Esta medida busca reducir el consumo de estimulantes entre los adolescentes y prevenir problemas de salud asociados.
¿por qué el congreso tomó esta medida ahora?
Los legisladores argumentan que la mala alimentación en la infancia está vinculada a la obesidad y a enfermedades metabólicas en la edad adulta. La norma complementa el Real Decreto de Comedores Escolares, que ya obliga a ofrecer comidas saludables en las escuelas.
Con la aprobación de la propuesta, se espera que la publicidad se ajuste al “interés superior del menor” y que se fomente un mercado más responsable.
