La actriz de Hollywood que engañó a los nazis y revolucionó la tecnología

La actriz de Hollywood que engañó a los nazis y revolucionó la tecnología

  • NeoLynx
  • Mayo 19, 2026
  • 2 minutos

Hedy Lamarr, una actriz de Hollywood de la época dorada de Hollywood, fue una mente brillante que cambió la historia de la tecnología. Su nombre real era Hedwig Eva Maria Kiesler, y nació en Viena en 1914. A lo largo de su vida, demostró ser mucho más que una cara bonita en la pantalla grande.

Desde muy joven, Lamarr se interesó por la mecánica y la química. Desmontaba y montaba objetos para entender cómo funcionaban. Su padre, director de un banco, fue un referente para ella. Sin embargo, en una época en que las mujeres tenían pocas oportunidades en la esfera pública, Lamarr decidió explotar su belleza y se convirtió en actriz.

En 1933, protagonizó la película 'Éxtasis', que causó revuelo por ser la primera en mostrar un orgasmo femenino en la pantalla. Su origen judío la llevó a huir de Austria y casarse con Friedrich Mandl, un comerciante de armas que suministraba material a los alemanes. Durante este tiempo, asistió a reuniones con ingenieros y tomó notas mentales sobre la tecnología armamentística.

La invención del salto de frecuencia

Durante la Segunda Guerra Mundial, Lamarr se unió al compositor George Antheil para desarrollar un sistema de comunicación segura para los submarinos británicos. Crearon un sistema de salto de frecuencia, que permitía cambiar entre 88 frecuencias para evitar interferencias. La patente se clasificó como alto secreto, pero el Gobierno estadounidense se apropió del sistema sin reconocer su valor.

El invento de Lamarr y Antheil se utilizó por primera vez en la crisis de los misiles de Cuba en 1962, y más tarde en Vietnam. En la década de 1980, el sistema de espectro expandido se utilizó en ingeniería civil, lo que permitió la comunicación de datos por WiFi y la tecnología Bluetooth.

El legado de Hedy Lamarr

Hoy en día, el valor de mercado de su invento se estima en 30.000 millones de dólares. Lamarr murió en 2000 sin saber que su patente haría que los coches autónomos del futuro fueran posibles. Su legado va más allá de la tecnología; es un ejemplo de cómo la determinación y la inteligencia pueden cambiar la historia.

Un reconocimiento tardío

En 1997, Lamarr y Antheil recibieron el reconocimiento oficial por su invento. En la actualidad, el Instituto de la Ingeniería de España ha creado los Premios Hedy Lamarr para reconocer a las mujeres pioneras en la ingeniería.