
Más de 700 agujeros gigantes aparecen en Turquía y España podría ser la siguiente
En Turquía, más de 700 agujeros gigantes de hasta 40 metros de profundidad han aparecido en la región agrícola de Konya. Los científicos señalan que la sequía prolongada, la sobreexplotación del agua subterránea y el calor extremo son los principales factores que contribuyen a este fenómeno.
Estos agujeros, conocidos como dolinas o sinkholes, se han convertido en una amenaza cotidiana para agricultores y residentes de la región central de Anatolia. La provincia de Konya, considerada históricamente el granero de Turquía, ha visto cómo los colapsos del suelo han transformado el paisaje agrícola y han generado preocupación entre expertos en geología y cambio climático.
¿Qué están causando estos agujeros gigantes?
Los científicos explican que este fenómeno se produce cuando las cavidades subterráneas colapsan tras perder el soporte que las mantenía estables. La región ya concentra cerca de 700 dolinas activas, una de las mayores densidades registradas en el planeta.
La sequía y la extracción de agua subterránea son los principales factores que contribuyen a este problema. La región ha sufrido un descenso notable de las precipitaciones y, al mismo tiempo, la agricultura intensiva ha incrementado la extracción de agua del subsuelo mediante pozos cada vez más profundos.
Un fenómeno ligado al cambio climático
La aceleración del fenómeno también está relacionada con el calentamiento global. Turquía se enfrenta a una crisis de sequía creciente y alrededor del 90% del país corre riesgo de desertificación. En los últimos 60 años, la región de Anatolia central ha perdido 186 de sus 240 lagos, una transformación hidrológica que afecta directamente a la estabilidad del subsuelo.
¿Podría España ser la siguiente?
Expertos advierten de que estas condiciones (calor extremo, sequías prolongadas y sobreexplotación de acuíferos) también están presentes en diversas áreas del Mediterráneo, entre las que se encuentra nuestro país. Por ello, fenómenos como los hundimientos del terreno o dolinas podrían aparecer con mayor frecuencia en otros países con estrés hídrico, un escenario que científicos consideran cada vez más relevante para territorios como España.
